Armando Trovaioli: Il Fornaretto di Venezia
(Aparecido en el nº 7 de Rosebud BSO, en junio de 1998)
 
 
    Armando Trovaioli es conocido fundamentalmente por haber sido el músico
    habitual de las películas de Ettore Scola, realizador con el que ha mantenido
    una estrecha colaboración a lo largo de tres décadas. Pero, además, es uno de
    los pilares básicos de la música cinematográfica italiana, labor en la que viene
    trabajando desde comienzos de los cincuenta. En 1963 realizó la música para "Il
    fornaretto di Venezia", una película de corte dramático, dirigida por Duccio
    Tessari, que en nuestro país se llamó "El proceso de Venecia", y que musicalmente
    recoge algunos de los mejores momentos creados por Trovaioli.
     
    La música de cine italiana se ha caracterizado, entre otras cosas, por su gran capacidad para
    crear melodías. Las bandas sonoras de Armando Trovaioli son probablemente de las que más a
    menudo corroboran esta tesis, a pesar de que el músico se ha adentrado regularmente en otros
    estilos, como el jazz o el pop, que aún así no han conseguido eliminar de la mente de los
    aficionados la idea de que Trovaioli es uno de los grandes creadores melódicos de la música de
    cine italiana.
     
    EL MUSICO
     
    Armando Trovaioli nacio en Roma en 1917. Cursó estudios teóricos en el Conservatorio de
    Santa Cecilia, y comenzó a trabajar para el cine a principios de los años cincuenta,
    desarrollando una amplia y contínua labor compositiva desde entonces, en la que destacan sus
    colaboraciones con Ettore Scola.
    Pero también ha trabajado con Dino Risi, del que ha sido músico habitual en numerosos films,
    y puntualmente con Vittorio De Sica, Luigi Magni, Steno o Antonioni.
    Además es un consumado intérprete de piano, tal como pudimos comprobar en el concierto
    que hace unos años disfrutamos en Valencia, en el que dedicó toda la primera parte a una
    sucesión de temas adaptados al piano e interpretados por él, que nos dejo gratamente
    sorprendidos.
    LA PELICULA
     
    El proceso de Venecia cuenta la historia de un panadero que es acusado injustamente del
    asesinato de un conde, siendo condenado a muerte, tras un proceso manipulado.
    Posteriormente y a pesar de que el verdadero culpable se entrega a la justicia, el Consejo de
    los Diez de Venecia decide confirmar la sentencia del panadero, pues el asesino es un importante
    representante de la aristocracia local y debe quedar libre de todo cargo.
    La película está basada en un drama de F. Dell'Ongaro y, además de reflejar las intrigas de la
    Venecia del siglo dieciseis, cuenta la eterna historia de la diferente aplicación de la justicia, en
    función de la clase social del que es juzgado, e incluso, llegando más lejos, como los tribunales
    son capaces de establecer, a sabiendas, condenas injustas con tal de salvaguardar la posición
    social de los poderosos.
     
    LA MUSICA
     
    Trovaioli aborda musicalmente la obra desde dos líneas bien definidas:
    1.- La construcción de los temas tomando como referencia la música de la época, buscando un
    referente musical que pueda ser fácilmente asociado a los personajes y ambientes en los que se
    desarrolla el argumento.
    2.- La adecuación de la música a las escenas, pasando de una danza a un tema romántico, de
    un tema coral a otro incidental, buscando en cada momento el mejor acompañamiento para las
    imágenes.
    El disco se abre con una Cancione Veneziana, que comienza en un movido tono de marcha
    antes de que la incorporación de una voz solista ralentice el tempo y aporte solemnidad a la
    música, que adquiere así una belleza sobrecogedora, anunciando quizás el tono trágico que ha
    de adquirir la historia.
    Este va a ser uno de los temas principales de la banda sonora, que se va a ver modificado con
    variaciones y distintas combinaciones orquestales, que van extrayendo de él y mostrando al
    oyente toda la calidad de esta composición de Trovaioli, probablemente una de las más
    conseguidas de toda su carrera.
    La Marcia Turca que encontramos en el segundo corte del CD y que tiene su continuación
    natural en la Danza Cinquecentesta, o en el resto de temas de danza que iran apareciendo en
    otros cortes del disco, marcan parte de esa línea "histórica" que posee la música, para
    acompañar y volver a situar (junto al vestuario, los decorados, etc.) el referente temporal de la
    película.
    Por otra parte, temas como el Salotto Veneziano, que contiene una extraordinaria
    interpretación de guitarra, se inscriben en esa otra línea de la que hablabamos al comienzo,
    cuando nos referíamos a la labor de Trovaioli como creador de temas melódicos, muy gratos de
    escuchar y de fácil retención para el oyente desde la primera escucha.
    El tema de amor es en este caso extraordinariamente triste, y recoge en una variación mucho
    más pausada el tema de inicio del disco. De hecho es el anticipo de temas posteriores, como
    Condanna o Al Patibolo, que marcan el tono más dramático de la partitura, en consonancia con
    el desenlace trágico de la historia.
    Finalmente, podemos encontrar algunos cortes más incidentales, como Doppio Gioco o
    Consiglio dei Dieci, que reflejan la tensión debida al destino terrible e injusto que espera al
    protagonista, y la mala actuación de los que en teoría deben encargarse de administrar la
    justicia, pero que en realidad solo persiguen mantener el orden establecido y la jerarquía que
    beneficia a los más poderosos, que en realidad les controlan y determinan al final cual debe ser
    el resultado de sus acciones.
     
    CONCLUSION
     
    A pesar de ser menos conocida que otras bandas sonoras de Trovaioli, "El proceso de Venecia"
    es uno de sus grandes trabajos para el cine, tanto por la calidad melódica de los temas
    principales, como por el gran trabajo de recreación de una época y de búsqueda de la necesaria
    ambientación de las escenas más dramáticas de la película, y en justa correspondencia, de la
    partitura.
    Por todo ello, Il fornaretto di Venezia es un trabajo admirable y más que recomendable,
    pues resume como pocos, todo lo que es la esencia de la música cinematográfica.

    Juan Angel Saiz

  
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